Pulcro DESTIERRO; las cenizas grises del fénix
En la memoria escondo señales,
Las voces enlutadas por el viento,
Veo quizás que todo se desarma en el mismo orden que nos
dieron los signos del pasado,
Busco las dimensiones del origen;
Las dimensiones grabada en un nombre,
Letras llenas de sombras y acontecimientos fúnebres,
Me irradio con la materia
¡Busco el fondo de la materia!
Y reconozco en los pantanos las voces lejanas de mi
infancia,
Maltrato cada imagen
Y la vuelvo a rearmar con la fatal y desnuda crudeza del olvido.
Soy quizás el animal que portaba en su boca los deseos de
la bestialidad,
Soy parte de las direcciones que enfocan hacia el
apocalipsis,
Soy el humo que inhalo para encontrarme con mi armonía,
El mal olor de las paredes que albergan a los desequilibrados,
Las campanas que anuncian el final;
Ese sonido inerte con sabor a masacre en los ojos,
El mismo sabor que tiene el oxido de mis dientes.
Así es como me sumerjo en el camino a mi destierro
Donde me guían los colosales y virtuosos camaleones de la
inexistencia,
Y se ríen dejando caer cada peldaño hacia el mundo.
Tal vez el veneno es una variación de la belleza,
Y las danzas del delirio confunden y alteran la luz
Pero quien necesita luz,
Si por sus venas fluye la más radiante oscuridad
Para que dejar escombros,
Hay que quemar todo cuanto se ha respirado
Solo así lograre emerger
Y enlazar mis sentidos en una morada de palabras demenciales.
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