Relámpagos (presencia)
Se quiebran los reflejos de la noche
Como siluetas del tiempo.
La luz y el aire penetran, entrando en los aromas.
Cantan simultáneamente los pasos y la humareda del
cosmos.
Se traban las mandíbulas temblorosas;
Sacando gemidos de los ancianos engranajes,
Y los ojos cegados se cierran para poder ver;
No hay caminos interminables…
Solo infinitos comienzos.
La lluvia arde en las intermitentes sombras;
Como si el divino silencio aullara de erupción,
Como si las retinas del holocausto del placer,
No fuesen más que las manos que endurecen el sudor.

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